Fantasmas

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Pasé la noche en el cementerio limpiando la cripta familiar. Al finalizar coloqué un hermoso ramo de crisantemos en una vasija y me retiré. Enseguida descubrí que no había nadie a mi alrededor, solo una miríada de lápidas que se extendía hasta donde me alcanzaba la vista. Continué mi camino hasta que tropecé con una tumba abierta, no tuve tiempo para reaccionar porque de pronto vislumbré un semblante pálido acercándose hacia mí. No grité.

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